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Curar la Tosferina

Curar la Tosferina

Por suerte, hoy en día con tantos avances médicos y vacunas, la tosferina es una enfermedad mucho menos usual y más fácil de vencer. Pero antaño cuando todo era más limitado, nuestras abuelas debían poner en marcha sus
conocimientos para curarla, además de, por supuesto, seguir los consejos del médico.

JARABE DE LA CHUMBERA– Uno de los “mejunjes” más apreciados antiguamente para vencer esta enfermedad es el que se preparaba con los higos chumbos, bien limpios y sin las púas. Mi abuela cogía tres frutos de la chumbera, los cortaba en tres trozos con cuidado y los ponía a hervir lentamente durante tres cuartos de hora. Después colaba el líquido, lo endulzaba con dos cucharadas de azúcar sin refinar y lo ponía al fuego otra vez hasta que se convertía en jarabe. Tomar dos cucharadas al día.

HINOJO Y HOJAS DE FRESAS– Mucho más fáciles de preparar son las infusiones de hinojo, que también son muy efectivas para combatir esta enfermedad. Tomando tres tazas al día es suficiente. En el caso de los niños es más recomendable la infusión de hojas secas de fresas.

CEBOLLA EN LA CAMA– Como complemento, también puede seguirse otro remedio que tenían nuestras abuelas: ponían bajo la almohada del enfermo una cebolla cruda y pelada. También puede colocarse sobre la mesita de noche. 



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Tratar el Vértigo

Tratar el Vértigo

Nada mejor que tumbarse a oscuras con la cabeza muy quieta cuando alguien tiene un ataque de vértigo, de esos que hacen que la cabeza no pare de dar vueltas. Pero además, para estos casos, mi abuela conocía el poder curativo de muchas hierbas, que tomadas con regularidad acababan con el problema.

ARTEMISA EN AYUNAS– Las personas que a menudo sufren repentinos ataques de vértigo deben acostumbrarse a tornar cada día en ayunas una infusión bien caliente de artemisa, planta cuyo nombre inspiró la diosa griega protectora de las mujeres. Si esta infusión se toma durante una temporada, el vértigo cesará. No es conveniente que las embarazadas ingieran esta planta.

MARRUBIO EN TISANA– El marrubio también es una de las hierbas más indicadas para tratar esta dolencia que provoca en las personas casi la pérdida de la noción del espacio. Mi abuela aseguraba que, tomando tres infusiones al día, el problema estaba solucionado El marrubio es una de las plantas más indicadas para el vértigo. No tomar en caso de acidez.

CON MIEL, PERO DE ROMERO– Y lo mejor para acompañar estas tisanas es la miel, en vez de simples terrones de azúcar. Pero como de miel hay muchas clases, la más adecuada para esta dolencia es la de romero. Una buena cucharada en cada infusión será suficiente.



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Curar las Verrugas

Curar las Verrugas

Hay quien mantiene que lo mejor para curar las verrugas es dejar pasar el tiempo, pero lucir unas manos o unos pies plagados de estas protuberancias no agrada a nadie.

PIEL DE PLÁTANO POR LA NOCHE– Desde tiempos inmemorables se emplea la piel de plátano para hacerlas desaparecer, y también la cáscara de la piña. Durante al menos una semana colócate sobre verruga la pie de plátano o la cáscara de piña por su cara interna y mantenla durante toda la noche. Sujétala con una venda para que no se caiga y ten la precaución de utilizar un trozo nuevo de alimento cada vez.

LA PODEROSA CELEDONIA– Nuestras abuelas heredaron de sus antepasados otro remedio inmejorable para acabar con las verrugas, mucho más rápido, aunque también más agresivo, ya que se utilizan plantas con propiedades corrosivas. Es el caso de la celidonia o el glaucio, también llamado “amapola loca”. Conviene, pues, ir con mucho cuidado al utilizar estas plantas: sólo aplícala una u otra, en la verruga. Ten en cuenta que algunos mendigos las usaban para que se les formaran ampollas en la piel y así dar más lástima. Échate en cada verruga dos gotitas del látex que desprenden los tallos de la planta al cortarla. En mayoría de los casos, con tres aplicaciones será suficiente. 



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Acabar con la Úlcera de Duodeno

Acabar con la Úlcera de Duodeno

Cuando nuestras abuelas oían decir aquella expresión “parece que tengo el estómago en carne viva”, sabían que quien se estaba quejando tenía una úlcera como una catedral.

EL BREBAJE DE LA ABUELA– Pero, muy previsoras ellas, como en sus alacenas nunca faltaba de nada natural, podían preparar de inmediato un brebaje que dejaban en maceración toda la noche y daban a beber en ayunas al doliente. En un mortero machacaban bien una hoja de col, tres bayas de enebro y un cacahuete con su cáscara. Cuando o tenían todo bien picado, mezclaban la pasta resultante con una taza de agua y lo dejaban reposar toda la noche para que los ingredientes soltaran sus principios activos. A la mañana siguiente, las abuelas lo daban a tomar al sufridor de la úlcera, quien después podía desayunar tranquilamente. Y así lo hacían una semana seguida hasta que el enfermo casi no sentía ya su úlcera.

SAN ROBERTO Y EL HUEVO– Este remedio es muy efectivo, igual que otro que hacían a base de hierba de san Roberto y yema de huevo crudo. Cogían las hojas más tiernas de esta planta de la familia de los geranios, las trituraban hasta tener una cucharadita y la mezclaban con la yema de un huevo. Se toma en ayunas una hora antes del desayuno.

Acabar con la Urticaria

Acabar con la Urticaria

Muchas veces, sobre todo en verano cuando apretaba el calor, a mi abuela le salía urticaria en la piel y recuerdo que se la trataba con una de esas plantas “curalotodo” que nunca faltan en las despensas de las personas aficionadas a los remedios naturales: la menta.

EL FRESCOR QUE CURA LA PIEL– Mi abuela notaba un gran alivio cuando se frotaba la piel con las aromáticas hojas de la menta piperita. Cogía unas ramitas, las picaba bien en el mortero para que soltaran el jugo y luego se la aplicaba directamente sobre el cuerpo. También hacía infusiones de esta hierba que luego añadía el agua a los baños que se daba cada noche.

ORTIGA CONTRA ORTIGA– Y si lo que le provocaba la urticaria era la ortiga, lo que hacía mi abuela era combatir el fuego con fuego: se tomaba una infusión de ortiga, que preparaba con una pizca de la planta en una taza de agua caliente. A veces incluso se aplicaba un poco del jugo que le extraía a la ortiga en la zona irritada por la planta.

EL RECURSO DEL HIELO– Cuando el picor era tal que no lo podía aguantar, mi abuela solía ir a la nevera y sacaba un par de cubitos de hielo para frotarse con ellos la piel irritada, procurando no detenerse en ninguna zona de la piel.

Mejorar las Varices

Mejorar las Varices

Siempre me acordare de lo que me decía mi abuela sobre las varices: nada de fumar, nada de baños calientes, nada de ropa ajustada y mucho ir al lavabo.

MASAJES DE ACEITE DE OLIVA– Esas protuberancias azuladas que no pocas personas lucen en sus piernas, sobre todo la que pasan muchas horas de pie y casi no dan un paso, se pueden combatir con masajes de aceite de oliva o de almendras dulces. Pero para mejorar las varices no sirve cualquier tipo de masaje, me decía mi abuela. Siempre conviene hacerlo de abajo hacia arriba, es decir, siempre en dirección al corazón para activar la circulación sanguínea.

INFUSIONES VERDES Y AJO– Fruta y verdura frescas nunca faltaban en casa de quienes tenían varices, pero sobre todo siempre había grandes cantidades de lechuga y perifollo. Con estas dos verduras se hacían infusiones y se las tomaban templadas a razón de tres al día, preferiblemente tras las comidas. Además de estos alimentos verdes y sanos, mi abuela recomendaba el anti-varices por excelencia: el ajo. Con un diente al día es suficiente.

EJERCICIO PARA LAS PIERNAS– Mi abuela también repetía que quien tiene varices lo mejor es que coloque siempre que pueda las piernas en alto y que camine a paso ligero durante un buen rato.

No Sufrir al Padecer la Varicela

No Sufrir al Padecer la Varicela

Suerte que la varicela sólo se pasa una vez en la vida, porque el malestar que causa… Nuestras abuelas tenían mil y un recursos para que sus hijos y nietos no sufrieran tanto cuando padecían esta enfermedad que, sin duda, debe seguir su curso para curarse.

BAÑO DE GUISANTES FRESCOS– Si no tenían previsto cocinar guisantes para comida, alteraban sus planes y los hacían ¿Por qué? Para aprovechar el agua de la cocción. Y es que el agua de los guisantes frescos calma la irritación de la piel y la sensación de picor que causa la varicela y, en consecuencia, disminuyen las inaguantables ganas de rascarse. Las abuelas cogían un paño de algodón, lo empapaban en el agua de los guisantes y, tras escurrirlo ligeramente, lo aplicaban por todo el cuerpo del enfermo una y otra vez, hasta que se calmara. También bañaban al enfermo en agua turbia a la que habían añadido la de cocer los guisantes o un vaso de vinagre de sidra.

PLANTAS “RECUPERADORAS”Y en su cocina no faltaba una infusión de plantas que aceleran la curación de la varicela: albahaca, manzanilla, poleo, caléndula y verbena. Mezclaban estas hierbas a partes iguales y añadían dos cuchara-das en tres cuartos de litro de agua hirviendo. La daban a beber varias veces al día aderezada con miel y limón. 

Aliviar los Vómitos

Aliviar los Vómitos

Por ser uno de los contratiempos que todo el mundo puede tener alguna vez en la vida -¿quién no ha vomitado tras una comilona de infarto?-, mi abuela sabía una impresionante colección de remedios que le servían para dar consejo a quienes se encontraban en esta molesta situación.

NUEZ MOSCADA EN AGUA– Además de recomendarle que no comiera nada sólido, mi abuela le sugería que tomara un buen vaso de agua caliente aderezado con una pizca de nuez moscada, que tiene un fuerte poder para disminuir los vómitos y hasta la diarrea. Si no te gusta el sabor de este fruto, puedes tomar un vaso de agua templada con una pizca de clavo de especia en polvo, que produce efectos similares. Tómalo sólo las veces necesarias (evitar embarazadas y personas alérgicas).

ZUMOS, PERO DILUIDOS– Por supuesto, tomar zumos de frutas será una decisión muy acertada para aliviar los estómagos irritados pero siempre que se diluyan al 50% en agua mineral tibia.

MÁS SUAVE QUE EL GINSENG– Para aliviar los vómitos, mi abuela también insistía en las propiedades beneficiosas de la codonopsis (dang shen chino), una planta muy similar ginseng, pero más suave. Es conveniente ingerir una infusión cada cual horas hasta que cesen los vómitos, pero no debe tornarse más de dos días. 

 

 

Evitar Sudar en Exceso

Evitar Sudar en Exceso

En muchísimas ocasiones había visto a mi abuela pasarse por la cara, el cuello, los brazos… un algodón humedecido y cuando le preguntaba qué hacía me responde que así combatía el sudor.

AMOR DE HORTELANO… QUE REFRESCA– El algodón en cuestión estaba empapado en el agua que mi abuela preparaba con una hierba llamada Amor de hortelano, muy utilizada desde siempre para combatir el sudor excesivo. Siempre preparaba un litro de agua con un puñado de esta planta y, después de hervirlo a fuego lento durante 20 minutos, lo filtraba. Una vez frío, acudía a él tantas veces como le hacía falta. Decía que era su desodorante natural. Hoy en día, en vez de utilizar el algodón, resulta mucho más cómodo usar un pulverizador.

FRICCIONES DE LIMÓN– Otro desodorante natural muy utilizado desde antaño es el limón, con cuyo zumo, diluido al 40% con agua, se preparaba una loción refrescante. Con esta loción se daban fricciones por todo el cuerpo (excepto en las heridas).

CLOROFILA CONTRA EL OLOR– Además de estos trucos externos para combatir el sudor, mi abuela siempre decía que era importante “comer” clorofila, para matar las bacterias que originan el mal olor. La clorofila se encuentra en vegetales de color verde oscuro. 

Acabar con los Tapones de Oído

Acabar con los Tapones de Oído

Cuando sospeches que puedas tener un tapón de cera en los oídos que te cause molestias y sordera, lo mejor es que acudas al médico para que te lo pueda sacar, pero también hay muchos remedios caseros que puedes poner en práctica.

CEBOLLAS CALIENTES– Mi abuela echaba mano siempre de las cebollas para acabar con los tapones de cera en el oído. Ponía un par de cebollas peladas a calentar al lado de la lumbre, las envolvía en una gasa y se las colocaba tibias sobre las orejas. Así, conseguía ablandar la cera y al rato salía sin problemas.

MASAJE CADA DÍA– Otra forma que tenía mi abuela de acabar con los tapones de los oídos consistía en hacer un placentero masaje que, además de ablandar la cera, activa la circulación y es muy beneficioso para el oído, por lo que es muy recomendable practicarlo a diario. El masaje se hace de la siguiente forma: con el dedo de una mano se presiona la parte de detrás de la oreja a la altura del conducto auditivo y con la otra mano se coge el lóbulo y se estira repetidamente hacia arriba y hacia abajo.

VAPORES DE EUCALIPTO– Otra forma de acabar con la cera consiste en aprovechar los vapores que desprende el eucalipto en agua hirviendo. Conviene colocar el oído afectado sobre el recipiente con el agua.