
La harina de maíz no es un tratamiento demostrado para el acné. Una mascarilla casera no sustituye los cuidados ni los tratamientos para el acné recomendados por profesionales; además, frotar o irritar la piel puede empeorar los brotes. La Academia Estadounidense de Dermatología aconseja limpiar la piel con suavidad y elegir productos etiquetados como no comedogénicos.
Maicena para el acné: por qué no confiar en la mascarilla casera
La receta tradicional mezclaba maicena, leche y una infusión de tomillo. No hay base en las fuentes dermatológicas consultadas para presentarla como un método que absorba la grasa, prevenga el acné o lo trate. Las mascarillas tampoco reemplazan un plan de tratamiento. Si tienes acné persistente, doloroso o que deja cicatrices, consulta con un profesional sanitario.
Para una rutina básica, lava el rostro con suavidad por la mañana y por la noche, y después de sudar; evita frotar o resecar la piel. La AAD resume hábitos que pueden empeorar el acné y cuidados más prudentes.
Maicena como champú seco: mejor elegir un producto formulado
La otra receta del artículo consistía en espolvorear maicena sobre el pelo y retirarla con una toalla y un cepillado. La AAD recomienda elegir champú seco comercial en lugar de una mezcla casera: los polvos caseros pueden apelmazarse y obstruir los poros del cuero cabelludo, con irritación, picor o escozor. La maicena también puede favorecer un olor desagradable en el cuero cabelludo.
El champú seco comercial puede absorber algo de grasa entre lavados, pero no limpia el pelo ni debe sustituir el lavado habitual con champú y agua. Sigue las instrucciones del envase y deja de usarlo si irrita la piel. Consulta los consejos de dermatólogos de la AAD sobre el champú seco.





