El dolor de espalda puede tener causas distintas. Esta guía general no identifica la tuya ni sustituye una valoración. Si empezó después de un accidente, estás embarazada o tienes una enfermedad importante, pide orientación individual.
Qué puedes probar
Si el dolor lo permite, intenta continuar con tus actividades cotidianas y moverte de forma gradual; permanecer en cama durante mucho tiempo no suele ayudar. Puedes probar calor o frío envuelto en una tela, sin aplicarlo directamente sobre la piel. Para si una actividad aumenta claramente el dolor. Pregunta a un profesional sanitario o farmacéutico antes de tomar analgésicos, porque no son adecuados para todas las personas.
Las pelotas de tenis bajo la espalda y las friegas de viburno o espino no permiten saber la causa del dolor ni garantizan alivio. Evita presionar directamente sobre la columna o usar preparados herbales como sustituto de una valoración.
Cuándo buscar ayuda
Pide valoración si el dolor es intenso, empeora rápidamente o no mejora, si apareció tras una caída o golpe, o si tienes fiebre, malestar general, dolor nocturno, cambios al orinar, pérdida de peso o antecedentes de cáncer. Consulta pronto por debilidad, hormigueo o adormecimiento nuevos en una pierna.
Si notas debilidad o adormecimiento en ambas piernas, pérdida de sensibilidad alrededor de los genitales o el ano, dificultad para controlar la vejiga o el intestino, o el dolor empezó tras un accidente grave, llama al 112 o acude a urgencias.
Fuentes
- NHS: dolor de espalda
- NICE: recomendaciones sobre dolor lumbar y ciática
- MedlinePlus: cuándo consultar por dolor de espalda
- 112: urgencias en España





