
La sensibilidad puede aparecer al empezar a amamantar, pero el dolor persistente o los pezones agrietados merecen atención. Una causa frecuente es que el bebé no esté bien colocado o sujeto al pecho, aunque puede haber otras. Una matrona o especialista en lactancia puede observar una toma y ayudar a revisar el agarre.
Cuidados básicos y apoyo
Si hay grietas o sangrado, pide ayuda pronto: la piel dañada puede aumentar el riesgo de infección. Entre tomas, deja que los pezones se sequen antes de vestirte, cambia los discos absorbentes si los usas y evita el jabón, que puede resecar la piel. Un sujetador de algodón sin aros permite que circule el aire. Si amamantar resulta muy doloroso, solicita orientación para decidir cómo continuar o extraer leche.
Las cataplasmas caseras de malva, las compresas de manzanilla y los masajes con aceite o miel del texto antiguo no se presentan aquí como tratamientos. Antes de aplicar productos en el pezón mientras amamantas, consulta con una profesional sanitaria o de lactancia.
Cuándo consultar sin demora
Busca valoración si el pecho se pone caliente, hinchado o muy sensible y además tienes fiebre o malestar parecido a la gripe. También pide ayuda si el dolor no mejora, empeora o las grietas no se curan.
Más información: NHS: dolor en los pezones, NHS: dolor mamario y mastitis durante la lactancia y CDC: qué esperar al amamantar.





