
La mastitis es una inflamación de la mama que puede causar una zona hinchada, caliente y dolorosa; a veces aparecen fiebre o malestar parecido a la gripe. Aunque es frecuente durante la lactancia, también puede ocurrir fuera de ella. Un bulto o dolor mamario merece atención, sobre todo si persiste.
Cuidados prudentes
Si estás dando el pecho, por lo general puedes continuar según las necesidades del bebé, siempre que te resulte posible. Si duele demasiado o el bebé no se agarra, pide ayuda a una matrona o especialista en lactancia; extrae solo la cantidad necesaria para alimentar al bebé o aliviar una molestia intensa. Un paño frío puede aliviar. Evita la presión fuerte, el masaje vigoroso, extraer más leche de la necesaria y aplicar mezclas o productos caseros sobre la mama.
Descansa y solicita asesoramiento antes de tomar medicamentos durante la lactancia. No empieces antibióticos por tu cuenta: un profesional puede valorar si hacen falta y cuál es adecuado.
Cuándo consultar
Contacta con un profesional si empeoras, si no mejoras tras 12–24 horas de cuidados en casa, si tienes fiebre o síntomas generales, o si aparece un bulto doloroso. Si tienes síntomas de mastitis y no estás amamantando, pide valoración. No suspendas bruscamente la lactancia sin consejo sanitario.
Esta información orienta, pero no permite diagnosticar la causa ni sustituye una valoración profesional.





