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Dormir mejor: hábitos y cuándo consultar

Una mujer duerme de lado en primer plano; otra persona descansa al fondo
Fotografía de dos personas descansando; no representa un tratamiento para el insomnio.

En la edad adulta, una noche de mal descanso no significa por sí sola que tengas insomnio. El sueño puede verse afectado por el estrés, el dolor, ciertos medicamentos y otros factores. Algunos hábitos pueden facilitar una rutina estable, pero no identifican la causa de un problema persistente.

Hábitos que pueden ayudar al descanso

  • Intenta acostarte y levantarte a horas parecidas cada día. Ve a la cama cuando tengas sueño y procura mantener un horario regular, incluso después de una mala noche.
  • Reserva un rato tranquilo antes de dormir: leer, escuchar música suave o hacer una actividad relajante. El NHS aconseja dejar el móvil, la tableta y el ordenador durante la hora previa.
  • Procura que el dormitorio esté oscuro, silencioso y a una temperatura cómoda. Ajusta la luz y el ruido a lo que te resulte adecuado.
  • Mantente activo durante el día. Limita el té, el café, la nicotina y el alcohol cerca de la hora de acostarte; el alcohol puede hacer que el sueño sea más ligero. Evita también las comidas abundantes a última hora.

Si llevas un rato despierto y frustrado, no intentes forzar el sueño: levántate y haz algo tranquilo con poca luz. Vuelve a la cama cuando te entre sueño. El NHLBI ofrece más información sobre el tratamiento del insomnio. Evita conducir si tienes somnolencia.

Infusiones, hierbas y productos para dormir

La manzanilla, la valeriana y otros productos herbales no son una solución garantizada para el insomnio. El NCCIH señala que la evidencia sobre valeriana es inconsistente y que los ensayos con manzanilla no permiten concluir si ayuda. Los suplementos también pueden tener riesgos o interacciones; consulta con un profesional sanitario antes de usarlos, sobre todo si tomas medicación.

Cuándo consultar

Pide orientación médica si el problema dura meses, los cambios de hábitos no ayudan o el cansancio interfiere con tu vida diaria. Los ronquidos fuertes, las pausas o jadeos al respirar durante el sueño y la somnolencia diurna pueden ser señales de apnea del sueño que conviene consultar.

Si buscas consejos específicos para bebés y niños, consulta nuestra guía sobre sueño infantil y pautas seguras.