
La alcachofa es una hortaliza versátil. Puede formar parte de una alimentación variada, pero no elimina la grasa del organismo ni es una «desintoxicación». Una dieta de alcachofa, sus infusiones o su zumo no son un tratamiento para adelgazar, el colesterol alto o problemas del hígado.
Formas de preparar alcachofas
- Cuécelas o cocínalas al vapor hasta que estén tiernas y sírvelas con aceite de oliva, limón y hierbas.
- Añade corazones de alcachofa a una ensalada templada, una pasta o un guiso de legumbres.
- Hornéalas con otras verduras para preparar una guarnición; si usas alcachofas en conserva, revisa la etiqueta y ajusta la sal del plato.
- Para una sopa, cocina alcachofa con cebolla y otras verduras y tritura hasta obtener la textura deseada. Es una receta de cocina, no un remedio para el hígado.
Alimentación y salud
El NCCIH señala que no hay investigaciones convincentes que respalden las dietas «detox» para controlar el peso o eliminar toxinas. La Agencia Europea de Medicamentos solo reconoce el uso tradicional de determinadas preparaciones medicinales de hojas de alcachofa para molestias digestivas; señala que la evidencia clínica es insuficiente para sacar conclusiones firmes. Eso no demuestra que la alcachofa fresca, un zumo o una sopa traten enfermedades del hígado o reduzcan el colesterol. Además, algunos medicamentos de hoja de alcachofa no deben usarse ante ciertos trastornos hepáticos o biliares. Si te preocupa el peso, el colesterol o una enfermedad, pide orientación adaptada y no sustituyas tratamientos indicados por un profesional.
Fuentes
- NCCIH: qué se sabe de las dietas «detox» y las limpiezas.
- Agencia Europea de Medicamentos: uso tradicional y precauciones de los medicamentos de hoja de alcachofa.





