Una ampolla es una pequeña bolsa de líquido bajo la capa superficial de la piel. Suele aparecer por roce, aunque también puede deberse a una quemadura, una reacción de la piel u otra causa. Estas pautas son para una ampolla pequeña por fricción; si apareció tras una quemadura, consulta la guía de primeros auxilios ante quemaduras y pide orientación sanitaria.
Cómo cuidar una ampolla pequeña
Lava suavemente la zona y sécala sin frotar. Evita el calzado, la herramienta o la actividad que produjo el roce hasta que la piel se recupere. Puedes protegerla con un apósito limpio y acolchado; una farmacia puede aconsejarte cuál conviene. Si se abre sola, lávate las manos, limpia la zona con cuidado, deja que salga el líquido y cúbrela. No arranques la piel que queda.
No la pinches ni la revientes con una aguja, aunque se haya calentado o pasado por una llama: la piel intacta ayuda a proteger la zona. Las fuentes sanitarias consultadas recomiendan limpiar, proteger y reducir el roce; no aconsejan aplicar col, zanahoria o agua de hueso de melocotón.
Cuándo pedir consejo sanitario
Consulta si aumenta el dolor, la zona está caliente o hinchada, aparece pus, fiebre o enrojecimiento, o si salen varias ampollas sin una causa clara, reaparecen o afectan a los ojos, la boca o los genitales. Si tienes diabetes o problemas de circulación, pide consejo antes de tratar una ampolla del pie por tu cuenta. Las ampollas causadas por quemaduras, una reacción alérgica u otra lesión también requieren orientación adecuada.
Para reducir el roce, usa calzado cómodo y guantes de protección cuando corresponda. Esta información general no sustituye una valoración profesional. Más información: NHS: ampollas y MedlinePlus: ampollas.





