Belleza

Col lombarda y piel: límites de los remedios caseros

Col lombarda
La col lombarda aporta color y textura a ensaladas, guisos y guarniciones.

La col lombarda se puede comer cruda, salteada o cocinada. Como otras verduras, encaja en una alimentación variada, pero no es un tratamiento para adelgazar ni para mejorar la piel.

Un zumo no “desintoxica” el organismo

No hace falta beber zumo de col dos veces por semana para eliminar toxinas o tratar el acné. El NCCIH señala que no hay pruebas convincentes de que las dietas “detox” eliminen toxinas o permitan controlar el peso. Para el peso, el NIDDK recomienda un patrón de alimentación variado y sostenible, no confiar en un alimento aislado.

La col lombarda no cura el acné

La relación entre alimentación y acné todavía no está clara: la Academia Estadounidense de Dermatología indica que hacen falta más estudios y que mantener la piel despejada requiere más que cambiar la dieta. Para cuidar la piel con acné, la AAD aconseja una rutina suave y tratamientos adecuados; consulta con dermatología si las lesiones son profundas, dolorosas o dejan cicatriz.

Ideas para servirla

Añádela en tiras a una ensalada o saltéala como guarnición. Antes de cortarla, retira las hojas exteriores y lávala bajo el grifo; la FDA recomienda no usar jabón ni detergente para lavar verduras. Así puedes disfrutarla por su sabor y color, sin atribuirle efectos cosméticos o depurativos.

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