
En el artículo antiguo se proponían los posos de café, un baño de té negro y ciertos alimentos para conseguir o prolongar el bronceado. Corregimos ese consejo: no hay un bronceado por exposición a radiación ultravioleta (UV) que pueda considerarse saludable. La AEMPS explica que el bronceado es una respuesta al daño por radiación UV, no una protección segura frente al sol.
Si quieres un tono más moreno
Para cambiar el aspecto de la piel sin buscar un bronceado mediante UV, puedes valorar un producto autobronceador cosmético y seguir sus instrucciones de uso. La Academia Estadounidense de Dermatología describe cómo aplicar estos productos para conseguir un tono más uniforme. Ten presente que un autobronceador no protege del sol: si vas a estar al aire libre, sigue necesitando fotoprotección.
Los posos de café y el té negro aparecen en muchos trucos caseros, pero no los presentamos como autobronceadores fiables ni como protección solar: no contamos con una fuente sanitaria que valide esos usos. Tampoco recomendamos cambiar la dieta con la promesa de fijar o prolongar el bronceado.
Cómo reducir la exposición a la radiación UV
La OMS recomienda limitar el tiempo al sol en las horas centrales, buscar sombra y usar ropa, sombrero y gafas de protección. En la piel que queda expuesta, utiliza protector solar de amplio espectro y sigue las indicaciones de la etiqueta. El protector solar no debe usarse para alargar el tiempo de exposición. Consulta las recomendaciones de la OMS sobre radiación ultravioleta y de la AEMPS sobre protección solar.
Este artículo ofrece información general y no sustituye el consejo de un profesional sanitario. Si tienes dudas sobre una lesión o cambio en la piel, pide valoración profesional.
Actualización editorial: 13 de octubre de 2026.





