
En el texto antiguo se presentaban la endibia, la escarola y varias infusiones como formas de abrir el apetito. Una bajada del apetito no tiene una causa única: puede relacionarse con enfermedades, el estado de ánimo o algunos medicamentos. Por eso, un alimento amargo o una infusión no son una solución universal.
MedlinePlus explica algunas causas de la disminución del apetito y cuándo consultar. Si sospechas que un medicamento influye, habla con quien te lo recetó; no cambies la dosis ni lo suspendas por tu cuenta.
Ideas para la mesa, sin forzar
La endibia y la escarola pueden formar parte de una comida si gustan, pero no las presentamos como estimulantes del apetito. Tampoco recomendamos la infusión de alcachofa con miel para un niño ni la centaura como remedios para comer más: no hemos encontrado respaldo sanitario fiable para prometer ese efecto. Antes de dar a un niño una infusión o un producto herbal con ese propósito, consúltalo con su pediatra.
Si un niño pequeño rechaza una comida de vez en cuando, el NHS aconseja ofrecer porciones pequeñas, mantener la calma y no obligarle a comer. Si la preocupación persiste, afecta a su crecimiento o el niño parece encontrarse mal, pide orientación pediátrica.
Cuándo pedir consejo profesional
Si la falta de apetito continúa, aparece junto con una pérdida de peso no buscada o te preocupa la alimentación de un niño o una persona mayor, consulta con un profesional sanitario. El apetito reducido puede acompañarse de pérdida de peso; conocer cuándo empezó, otros síntomas y los medicamentos que se toman puede ayudar en la consulta. No esperes a que un truco casero o una infusión lo resuelvan.
Este artículo ofrece información general y no sustituye una valoración individual.
Actualización editorial: 13 de octubre de 2026.





