
El dolor de oído puede tener distintas causas y no confirma por sí solo una infección. En bebés y niños pequeños pueden aparecer irritabilidad, llanto, problemas para dormir o secreción. Tirarse de la oreja tampoco basta para saber si hay otitis. Para valorarla, un profesional sanitario puede explorar el oído con un otoscopio.
Qué hacer y qué evitar
Consulta con pediatría o un profesional sanitario sobre el alivio del dolor adecuado para la edad del niño y sigue sus indicaciones. Un paño templado sobre la parte externa puede aliviar molestias; evita que esté caliente. No pongas aceite, gotas ni bastoncillos dentro del oído salvo indicación sanitaria. Las cataplasmas de patata caliente pueden quemar la piel. Los zumos o ensaladas no son un tratamiento para la otitis; tampoco des antibióticos por cuenta propia, porque no todas las infecciones los necesitan.
Cuándo pedir atención
Contacta con un profesional si el dolor es intenso o empeora, hay fiebre alta, sale líquido del oído, cambia la audición o los síntomas duran más de dos o tres días. La hinchazón detrás de la oreja requiere atención. Si un bebé menor de tres meses tiene fiebre de 38 °C o más, busca atención médica de inmediato. La evaluación permite decidir qué tratamiento necesita cada niño.
Fuentes: MedlinePlus, infecciones de los oídos; MedlinePlus, infección aguda del oído; NHS, resfriados y otitis en niños; CDC, información sobre infecciones del oído; MedlinePlus, quemaduras.





