huevo duro

 

Hacer Desaparecer los Forúnculos

Hacer Desaparecer los Forúnculos

Sólo las personas que alguna vez hayan sufrido un forúnculo o un divieso saben lo mucho que duele y que cuesta hacerlo “desaparecer”. Un consejo de nuestras abuelas: nunca hay que reventarlo. A base de cataplasmas calientes, el “clavo” o la pus contenida saldrá por sí sola.

CON LA PIEL… DEL HUEVO DURO- Desde tiempos inmemorables, nuestras abuelas habían curado los forúnculos con algo con lo que parece increíble: la finísima piel que hay entre la cáscara del huevo y la clara. Mi abuela ponía a cocer un huevo y, aún caliente, lo pelaba y con cuidado separaba esta piel o membrana que colocaba enseguida sobre el forúnculo para que no se enfriara demasiado.

ALGODONES CALIENTES- Tradicionalmente se ha confiado mucho en este remedio para acabar con los diviesos, pero hay otras maneras que aprovechan mucho más el calor. Es el caso de las infusiones de cola de caballo. Conviene hacer una infusión bien concentrada con dos cucharadas de esta hierba y, una vez filtrada y sin que pierda calor, se empapa muy bien un algodón que luego se pasa por el forúnculo varias veces.

TRIGO MASTICADO- En varios lugares de España, desde antaño, tienen una forma muy original de curar los diviesos: mastican un poco de trigo, lo colocan sobre el forúnculo y lo cubren con una gasa.



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Luchar Contra las Espinas en la Garganta

Luchar Contra las Espinas en la Garganta

Decía mi abuela que comer un pescado no es una tarea tan sencilla e inofensiva como parece. ¿A quién no se le ha quedado incrustada una espina en la garganta al comer pescado?

EL TRUCO DEL HUEVO DURO- Aparte de los trucos de siempre de tragar una miga de pan o un trozo de patata hervida, que pudieran enganchar y arrastrar la espina clavada, mi abuela proponía comer algo más consistente: un huevo duro. Y funcionaba porque después de comer un huevo entero la espina dejaba de molestar. En el caso de que la espina fuera muy rebelde y no quisiera desprenderse, se puede repetir con otro huevo, pero no más.

PIES BIEN FRÍOS- Otro truco de mi abuela para luchar contra las espinas clavadas en la garganta era el agua fría. Decía que sumergiendo los pies en un barreño de agua bien fría, la espina saltaba. Convenía hacer ligeros movimientos con los pies, por lo que el recipiente tenía que ser un poco ancho. La bañera, por ejemplo, es un buen lugar para practicar este truco. 

SORBOS DE VINAGRE- Mi abuela también era partidaria de tragar pequeños sorbos de vinagre para acabar con la espina. Pero como a todo el mundo no le gusta el sabor del vinagre, recomendaba más el truco del huevo duro.



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