
Este artículo antiguo proponía usar una mezcla casera de zumo de melocotón, leche, agua de rosas y vaselina como limpiador, y sugería que comer melocotones alargaría el bronceado. No hay aquí pruebas de que esa receta limpie o nutra la piel, ni de que comer esta fruta produzca o prolongue el bronceado. Por eso no recomendamos preparar y guardar la mezcla para aplicarla en el rostro.
Que un ingrediente sea natural no significa que sea adecuado para todas las pieles: las mascarillas pueden irritar o causar una reacción alérgica. Además, los cosméticos caseros pueden contaminarse con microorganismos si no se elaboran y conservan de forma segura. Si un producto provoca escozor, picor o ardor, retíralo y aclara la piel.
Cuidados sencillos para la piel seca
Para la sequedad, la American Academy of Dermatology recomienda duchas breves con agua templada, un limpiador suave y una crema o pomada hidratante sin perfume aplicada con la piel aún húmeda. Si la sequedad persiste, empeora o causa grietas y molestias, consulta con un profesional sanitario.
El bronceado no es un objetivo de cuidado
Un bronceado causado por radiación ultravioleta es una señal de daño en la piel; no existe un bronceado saludable. Para reducir la exposición, busca la sombra y usa ropa protectora y un protector solar de amplio espectro y resistente al agua con SPF 30 o superior, siguiendo sus instrucciones.
Fuentes: American Academy of Dermatology: mascarillas faciales; FDA: cosméticos caseros y contaminación; American Academy of Dermatology: piel seca; American Academy of Dermatology: prevención del cáncer de piel.





