
Puerros y piel sensible: evita las mascarillas caseras
La antigua receta de hervir puerros en leche y aplicar el líquido en la cara no tiene pruebas fiables de que calme o hidrate la piel sensible. Además, una mezcla casera no está formulada ni conservada como un cosmético y puede causar irritación o una reacción. No la uses para tratar eccema, alergias, rojeces persistentes ni otras afecciones.
La Academia Americana de Dermatología (AAD) recuerda que las mascarillas no sustituyen el tratamiento de problemas como el eccema o el acné. Si decides probar un producto cosmético nuevo, sigue su etiqueta y prueba primero una pequeña zona, tal como explica la guía de prueba de productos de cuidado de la piel de la AAD. La prueba no garantiza que nunca vayas a tener una reacción.
Si notas picor, escozor o enrojecimiento, retira el producto y deja de usarlo. Si la reacción es intensa, persiste o empeora, consulta con un profesional sanitario o dermatología.
Una forma sencilla de disfrutar del puerro
En la cocina, lava bien las hojas y el tallo para retirar la tierra entre sus capas. Puedes añadirlo a una crema de verduras, una sopa o un salteado. Así aprovechas su sabor sin atribuirle efectos cosméticos o medicinales que no están demostrados.





