
El calabacín puede formar parte de una alimentación variada, pero no “limpia” los riñones ni trata o previene por sí solo enfermedades. Estas ideas sencillas ayudan a incorporarlo en platos cotidianos.
Cómo cocinar calabacín
- Córtalo en rodajas y ásalo o cocínalo a la plancha; sírvelo con hierbas, limón y un poco de aceite.
- Añádelo a una tortilla, un salteado de verduras, una salsa para pasta o un guiso.
- Úsalo en una crema con cebolla y patata, o córtalo en tiras y mézclalo con otros vegetales.
- Lávalo bajo agua corriente antes de cortarlo y sigue las instrucciones de conservación del envase si está troceado.
Qué conviene saber sobre sus supuestos beneficios
Las afirmaciones de que el calabacín “depura” los riñones, previene osteoporosis o artrosis, actúa como laxante por sí solo o mejora el rendimiento por su vitamina E no están demostradas para esta hortaliza como alimento individual. El NCCIH señala que no hay evidencia convincente que respalde las dietas “detox” para eliminar toxinas. La salud ósea depende de varios factores; el NHS destaca una dieta equilibrada y nutrientes como calcio y vitamina D. Para el estreñimiento, el NHS aconseja una dieta con fibra procedente de distintas fuentes, además de líquidos.
Si tienes una enfermedad renal, osteoporosis, estreñimiento persistente o cualquier síntoma que te preocupe, consulta con un profesional sanitario; no sustituyas el tratamiento por zumos o remedios caseros.
Fuentes
- NCCIH: evidencia y precauciones sobre programas “detox”.
- NHS: alimentación para unos huesos sanos.
- NHS: fibra, digestión y prevención del estreñimiento.
- NHS: alimentación equilibrada y variedad de frutas y verduras.





