Salud

Rábanos en la cocina: ideas para servirlos y lavarlos

Rábanos frescos
Los rabanitos tienen un sabor fresco y ligeramente picante. Puedes servirlos crudos o cocinados, pero no son un remedio para infecciones, mucosidad, incontinencia, colesterol o cálculos renales.

Cómo disfrutar de los rábanos

Lava los rábanos y sus hojas antes de prepararlos. Puedes cortarlos en rodajas para añadirlos a ensaladas, bocadillos o tostadas, o incorporarlos a salteados y guarniciones. Si su sabor te resulta intenso, prueba a mezclarlos con otras verduras o a cocinarlos brevemente.

Lavado seguro

La FDA recomienda lavar las frutas y verduras bajo el agua corriente antes de prepararlas, aunque no vayas a comer la piel. Retira las partes dañadas y no uses jabón, detergente ni productos de limpieza para lavar alimentos. El lavado puede reducir bacterias de la superficie, aunque no las elimina por completo.

Una verdura, no un tratamiento

Los rábanos se pueden incluir, como otras verduras, en una alimentación variada. No eliminan bacterias de la vejiga, no curan la mucosidad ni la incontinencia, no reducen por sí solos el colesterol y no previenen cálculos renales. Para esos síntomas o para interpretar resultados de salud, consulta con un profesional sanitario. Las pautas de la OMS sobre alimentación saludable hablan de variedad y equilibrio en la dieta, no de atribuir propiedades curativas a un alimento concreto.