
Los higos frescos tienen una pulpa tierna y delicada; los secos ofrecen una textura más firme y concentrada. Ambos pueden servirse solos o formar parte de platos sencillos, pero las recetas caseras que se mencionaban en la versión anterior no son tratamientos para flemones, tos, estreñimiento ni verrugas.
Cómo elegir y preparar higos frescos
El color de la piel cambia según la variedad. Elige higos sin zonas dañadas y manipúlalos con cuidado. Antes de comerlos o cortarlos, lávalos bajo agua corriente; no hace falta usar jabón ni detergente. Utah State University Extension recomienda guardar los higos frescos en el frigorífico y consumirlos en unos dos o tres días.
Ideas para servirlos
- Corta los higos frescos en cuartos y sírvelos con yogur natural, avena o queso.
- Añádelos a una ensalada de hojas verdes con nueces y un aliño sencillo.
- Usa higos secos picados en gachas, mezclas de frutos secos o masas de bizcocho.
- Combina una pequeña cantidad de higos con platos de queso o verduras asadas para aportar dulzor.
Revisa los higos secos y sigue las indicaciones de conservación de su envase. Si preparas o cortas fruta fresca, refrigera enseguida lo que no vayas a servir.
Los higos son un alimento, no un remedio
En la publicación antigua se sugería aplicar higos sobre flemones o verrugas y preparar jarabes para la tos o el estreñimiento. No recomendamos esos usos ni afirmamos que prevengan, alivien o curen esas condiciones. Si tienes síntomas persistentes o necesitas tratar una dolencia, consulta con un profesional sanitario en lugar de retrasar la atención por probar remedios caseros.
Fuentes
- Utah State University Extension: conservación y datos sobre higos (PDF).
- USDA FSIS: lavado y preparación de frutas y verduras frescas.





