El plátano, las semillas de lino, el trigo sarraceno y el germen de trigo pueden formar parte de comidas variadas. Sin embargo, no hay que presentarlos como alimentos que por sí solos calman los nervios, mejoran la concentración o resuelven dificultades de sueño o conducta. Tampoco conviene dar extractos o suplementos a un niño para cambiar su comportamiento sin consejo sanitario.
Alimentación y atención: qué sabemos
La guía NICE sobre TDAH destaca una alimentación equilibrada, buena nutrición y actividad física. No recomienda suplementos de ácidos grasos como tratamiento general del TDAH infantil ni dietas de exclusión aplicadas por cuenta propia. Si parece haber una relación entre un alimento y la conducta, conviene comentarlo con el pediatra; cualquier cambio de dieta debe valorarse con profesionales.
Hábitos y cuándo pedir orientación
El CDC señala beneficios de la actividad física infantil, incluidos atención y memoria; eso no significa que un paseo vaya a calmar de inmediato a cada niño. La inquietud o distracción también puede aparecer en niños sin TDAH. Si las dificultades persisten, preocupan o afectan al colegio y a la vida diaria, habla con el pediatra y comparte lo que observas en casa y en la escuela, como aconseja la Academia Americana de Pediatría.






