
El sarampión es una infección vírica muy contagiosa. Suele empezar con fiebre alta, tos, mucosidad y ojos enrojecidos; después puede aparecer una erupción que comienza en la cabeza y se extiende por el cuerpo. Una erupción por sí sola no confirma el diagnóstico: otras enfermedades pueden parecerse.
Qué hacer si lo sospechas
Si tú o tu hijo tenéis síntomas compatibles, llama al centro sanitario antes de acudir. Así podrán orientarte y reducir el riesgo de exponer a otras personas. Mientras recibes instrucciones, quédate en casa y limita los contactos. Si has estado con alguien con sarampión, contacta pronto con un profesional, sobre todo si no sabes si tienes la vacunación completa; algunas medidas tras la exposición dependen del tiempo transcurrido.
No existe un tratamiento específico para el sarampión; las infusiones de bardana, las curas de uvas y los baños de vinagre no sustituyen la valoración ni las indicaciones sanitarias. El personal sanitario puede valorar el diagnóstico, orientar los cuidados y vigilar complicaciones. Revisa con el centro de salud si tienes al día la vacuna triple vírica según el calendario que te corresponda.
Cuándo pedir atención urgente
Busca atención urgente si la persona empeora rápidamente o tiene dificultad para respirar, signos de deshidratación, confusión, somnolencia marcada o debilidad intensa. Avisa por teléfono antes de acudir, también en una urgencia, para que puedan indicarte cómo evitar exponer a otras personas.
Fuentes: Ministerio de Sanidad: sarampión; MedlinePlus: sarampión; CDC: qué hacer si hay síntomas o exposición; Ministerio de Sanidad: vacuna frente al sarampión.





