
El cerumen ayuda a proteger el conducto auditivo. A veces se acumula y provoca sensación de oído tapado, zumbidos o dificultad para oír. Estos síntomas también pueden deberse a otros problemas, así que no des por hecho que tienes un tapón.
Qué hacer ante un posible tapón
No introduzcas bastoncillos, pinzas, horquillas ni otros objetos: pueden empujar la cera hacia dentro y lesionar el conducto o el tímpano. Las velas o conos para los oídos tampoco son un método recomendado. Los remedios de cebolla caliente, masajes o vapor no sustituyen una valoración ni las opciones de extracción descritas por los servicios sanitarios.
Si notas molestias o escuchas menos, consulta con un profesional sanitario. Puede comprobar si realmente hay cerumen y retirarlo con un método adecuado. Antes de usar gotas o irrigar el oído, pide consejo: estas opciones no son apropiadas para todo el mundo. No uses gotas ni irrigación sin valoración si tienes o podrías tener el tímpano perforado, has tenido cirugía o tubos en el oído, o presentas dolor o secreción.
Cuándo pedir ayuda
Pide cita si la obstrucción, el dolor o la dificultad para oír persisten. La pérdida repentina de audición requiere atención médica urgente. Consulta pronto si aparece dolor, mareo, fiebre, sangre o secreción del oído.
Fuentes: MedlinePlus: tapón de cerumen; NHS: acumulación de cerumen; MedlinePlus: emergencias del oído; Mayo Clinic: diagnóstico y tratamiento.





