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Callos y durezas: cuidados y cuándo consultar

Uso de una piedra pómez sobre la piel de un pie
La fotografía original muestra una piedra pómez sobre el pie. No es una indicación para tratarse por cuenta propia: consulta antes, especialmente si tienes diabetes o problemas de circulación.

Los callos y las durezas son zonas de piel engrosada que suelen aparecer por presión o roce. Los callos suelen ser pequeños; las durezas, más extensas. Pueden salir en los pies, los dedos o las manos. La fricción del calzado es una causa frecuente en los pies.

Cómo reducir la presión y el roce

Prueba calzado cómodo, amplio y que no roce, con calcetines acolchados. Una plantilla blanda o una almohadilla puede ayudar a descargar la zona. Mantener la piel hidratada también puede suavizarla. Si el problema está en las manos, unos guantes pueden reducir la fricción durante ciertas tareas. Estas medidas no permiten confirmar por sí solas que la lesión sea un callo.

Evita cortar la piel

No cortes ni rasures el callo en casa. Los emplastos de hiedra con limón, tomate o polvos de talco que describía la versión antigua no son tratamientos que debas asumir como eficaces o seguros; no sustituyen el consejo sanitario. Un farmacéutico puede orientarte sobre almohadillas y productos. Un profesional de podología puede valorar si hace falta retirar piel engrosada u ofrecer otras medidas.

Cuándo consultar

El NHS aconseja no tratarse por cuenta propia si tienes diabetes, mala circulación, defensas debilitadas o eres una persona mayor. Pide valoración si sangra, supura, duele mucho, limita tus actividades o no mejora tras tres semanas de cuidados. Si no sabes qué tipo de lesión tienes, consulta a un profesional.

Fuentes: NHS: callos y durezas · MedlinePlus: callos y durezas.