
El dolor de rodilla puede aparecer tras una torcedura o sobrecarga, o relacionarse con distintas afecciones, como la artrosis o la bursitis. El dolor por sí solo no permite saber la causa: esta información general no sustituye una valoración sanitaria.
Cuidados iniciales
Si el dolor es leve y reciente, reduce temporalmente las actividades que lo empeoran y evita estar mucho tiempo de pie. Puedes aplicar frío envuelto en una tela durante un máximo de 20 minutos cada 2 o 3 horas; no pongas hielo directamente sobre la piel. Si la molestia no mejora en unas semanas, empeora o vuelve con frecuencia, pide consejo a un profesional.
Si tienes artrosis diagnosticada
Las recomendaciones de NICE incluyen ejercicio terapéutico adaptado a cada persona, como fortalecimiento muscular y actividad aeróbica. Al empezar puede aumentar algo el dolor o la molestia, pero la práctica regular puede ayudar con el dolor y la función. Un profesional puede ayudarte a escoger una actividad y progresión adecuadas.
Cuándo pedir ayuda
Busca atención urgente si la rodilla duele mucho, no puedes moverla o apoyar peso, está muy hinchada o ha cambiado de forma, se bloquea o cede, o aparece roja y caliente junto con fiebre o escalofríos. Ante una emergencia en España, llama al 112. Consulta también si te preocupa el dolor o no mejora.
La bursitis de rodilla es solo una de las posibles causas y requiere valorar los síntomas en contexto.
Fuentes: NHS: dolor de rodilla; NICE: recomendaciones para artrosis; Your Europe: número de emergencia 112.





