
La varicela es una infección muy contagiosa que suele causar fiebre y una erupción con picor. El agua de guisantes, el vinagre y las infusiones no eliminan el virus ni aceleran su curación.
Cuidados para aliviar el picor
Un baño fresco con avena o una loción de calamina pueden aliviar el picor. Mantén las uñas cortas e intenta no rascar las lesiones para reducir el riesgo de infección de la piel. Si tocas una ampolla, lávate las manos.
La varicela puede contagiarse desde uno o dos días antes de aparecer la erupción y hasta que todas las lesiones formen costra. Quédate en casa y evita el contacto con otras personas durante ese periodo; ten especial cuidado con embarazadas, bebés y personas con defensas bajas. Llama antes de acudir a un centro sanitario para que te indiquen cómo proceder.
Medicamentos y cuándo consultar
No des aspirina a un menor con varicela: se asocia al síndrome de Reye. Las fuentes sanitarias también recomiendan evitar el ibuprofeno cuando sea posible. Consulta con un profesional qué medicamento es adecuado para la fiebre o el picor. Algunas personas con mayor riesgo pueden necesitar valoración temprana para considerar antivirales.
Contacta pronto con un profesional si la persona enferma es menor de un año, adolescente o adulta, está embarazada o tiene el sistema inmunitario debilitado. Busca atención urgente si hay dificultad para respirar, confusión o cuesta despertarla, rigidez de cuello, dificultad para caminar, vómitos frecuentes, fiebre persistente o lesiones muy rojas, calientes o con pus. Si estás embarazada o inmunodeprimida y has estado expuesta, consulta de inmediato aunque aún no tengas síntomas.
Fuentes: MedlinePlus: varicela; CDC: cómo tratar la varicela; Ministerio de Sanidad: varicela.





