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Relajación: técnicas sencillas para calmar los nervios

Potenciar la Relajación
Una pausa tranquila puede ayudarte a probar una técnica de relajación, aunque no elimina por sí sola las causas del estrés.

Las preocupaciones y la tensión forman parte de la vida. Si quieres hacer una pausa, puedes probar una respiración cómoda o relajar los músculos poco a poco. Estas técnicas ayudan a algunas personas a sentirse más tranquilas, pero sus efectos varían y no sustituyen la atención sanitaria.

Prueba una respiración tranquila

Siéntate con la espalda apoyada y busca una postura cómoda. Deja que el aire entre suavemente por la nariz y salga por la boca, sin forzar ni aguantar la respiración. Si te resulta agradable, cuenta despacio al inspirar y al espirar durante unos minutos. Para si te mareas, te incomodas o notas que aumenta la angustia; vuelve a respirar con normalidad. El NHS explica un ejercicio de respiración para el estrés.

Afloja la tensión muscular

Otra opción es tensar suavemente un grupo muscular durante unos segundos y luego soltarlo, prestando atención a la diferencia. Puedes empezar por las manos o los hombros y avanzar poco a poco. No aprietes con fuerza ni continúes si algo duele. La relajación muscular progresiva y otras técnicas se describen en la información del Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral de Estados Unidos (NCCIH).

Elige una pausa que te encaje

Quizá prefieras sentarte un momento en silencio, escuchar música tranquila o centrar la atención en una imagen agradable. Practicar con regularidad puede facilitar que la pausa forme parte de tu rutina, aunque no hay una técnica que funcione igual para todo el mundo. Una infusión, un alimento o un suplemento no garantizan la relajación; si tienes una enfermedad o tomas medicación y quieres probar un producto herbal, consúltalo con un profesional sanitario.

Cuándo pedir apoyo

Si el estrés o la ansiedad son intensos, duran mucho o interfieren con tu vida diaria, habla con un profesional sanitario. Deja de practicar si una técnica te hace sentir peor. La relajación puede acompañar la atención indicada, pero no debe reemplazarla ni retrasar una consulta. Puedes leer también nuestros consejos sobre estrés y ansiedad.

Fuentes