
Una torcedura de tobillo puede estirar o desgarrar uno o varios ligamentos. El dolor y la hinchazón también pueden deberse a una fractura u otra lesión, así que no siempre se puede confirmar en casa qué ha ocurrido.
Qué hacer al principio
Interrumpe la actividad y protege la zona de nuevos golpes. Durante las primeras 48–72 horas, puedes aplicar frío envuelto en una tela hasta 20 minutos cada 2–3 horas, comprimir suavemente con una venda y elevar el pie cuando descanses. Afloja la venda si aparece hormigueo, entumecimiento o cambio de color. Evita el calor, el alcohol y los masajes durante esos primeros días. Las hojas de col, el papel mojado en vinagre y el jengibre en el baño no sustituyen estas medidas ni una valoración sanitaria.
Cuando el dolor lo permita, retoma el movimiento de forma gradual y evita forzar el apoyo. Si necesitas medicación, consulta el prospecto y pregunta a un profesional de farmacia si tienes dudas, enfermedades o tomas otros medicamentos.
Cuándo pedir ayuda
Busca atención urgente si el dolor o la hinchazón son intensos, no puedes apoyar o dar unos pasos, el tobillo está deformado, o el pie se nota frío, azulado, entumecido o con hormigueo. También conviene consultar si empeora o no empieza a mejorar con los cuidados iniciales: podría hacer falta descartar una fractura u otra lesión.
Fuentes: MedlinePlus: esguinces, NHS: esguinces y distensiones y Manual MSD: primeros auxilios para esguinces.





