
Las uñas que se rompen, se abren en capas o se descaman pueden tener distintas causas: desde el envejecimiento y pequeños golpes hasta la exposición repetida al agua, productos de manicura o algunos problemas de salud. Un cambio en las uñas, por sí solo, no permite saber cuál es la causa.
Cuidados cotidianos para evitar daños
- Usa guantes para fregar, limpiar o realizar tareas con las manos mucho tiempo en agua. Después, sécalas bien y aplica crema también sobre las uñas y las cutículas.
- Mantén las uñas a una longitud cómoda, córtalas rectas y lima suavemente los bordes que se enganchen. No las uses para abrir envases ni muerdas o arranques las zonas descamadas.
- No cortes ni empujes las cutículas: ayudan a proteger la zona donde crece la uña. Si te haces la manicura, procura que las herramientas estén limpias y no sigas si un producto produce irritación.
- Si notas que el esmalte, el gel o las uñas artificiales empeoran la rotura, descansa de esos productos. Los cuidados pueden reducir la exposición y proteger la uña, pero no garantizan que se vuelva más fuerte.
Las recetas antiguas de aceites, hierbas, frutas o vinagre no son un tratamiento demostrado para fortalecer las uñas. Una crema puede hidratar la piel y la superficie, pero no diagnostica ni corrige una causa médica.
Cuándo pedir una valoración
Consulta con un profesional sanitario si el cambio de color o forma no tiene explicación, una uña se despega, o la piel alrededor está roja, caliente, hinchada o duele. Algunas alteraciones se deben a golpes o al cuidado cosmético, pero otras pueden relacionarse con una afección que necesita valoración. No intentes tratar en casa una alteración persistente o dolorosa.
Más información: consejos de la Academia Estadounidense de Dermatología para uñas sanas, seguridad en manicuras y pedicuras y NHS: problemas de las uñas.





